La agenda del expresidente Andrés Manuel López Obrador contemplaba impulsar las economías de entidades como Tabasco (su estado natal), Chiapas o Yucatán durante su gestión, y para ello destinó miles de millones de pesos a mega obras como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas, pero hasta el momento no se ha reflejado en un mayor crecimiento económico. Además de estas emblemáticas obras como el Tren Maya —cuya ruta ronda los 1,500 kilómetros y abarca a Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo—; o la Refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco; el gobierno invirtió en el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que atraviesa a Oaxaca y Veracruz, y el Aeropuerto Internacional de Tulum Felipe Carrillo Puerto. Sin embargo, el impacto de estas inversiones no ha sido suficiente para revertir el rezago histórico de la región frente a estados como Nuevo León, Estado de México y Jalisco, que continúan liderando el crecimiento económico nacional.
A pesar del fuerte gasto público ejercido durante los últimos dos años de la administración de López Obrador y de incurrir en un elevado déficit fiscal para concluir las obras en 2024, las economías del sureste tuvieron un comportamiento negativo en 2025 y retomaron su histórica tendencia de rezago. Según cifras desestacionalizadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante 2025, el primer año completo de la presidenta Claudia Sheinbaum, la actividad económica de Tabasco se contrajo 4.82% anual, ligando así dos años consecutivos de caídas, pues en 2024 la disminución fue de 6.93%. Esta situación contrasta con los años anteriores, cuando el estado registró tasas de crecimiento a doble dígito: 17.33% en 2021 y 17.21% en 2022, para después desacelerarse a 1.62% en 2023.
No obstante, la mayor contracción en la región sureste se registró en Campeche, donde la economía cayó 13.57% en 2025, una cifra incluso más severa que la registrada en 2020, cuando la caída fue de 6.96%, de acuerdo con datos del Inegi. El panorama general para los estados del sureste al cierre de 2025 fue negativo: Quintana Roo registró una contracción de 8.68%; Veracruz, de 0.87%, y Oaxaca, de 0.51%, rompiendo ambas entidades una racha de cuatro años consecutivos con crecimiento económico. La economía de Chiapas fue la excepción, con un avance de 2.60% en 2025, y también Mérida, que registró un incremento de 1.78%, según los datos oficiales.
La falta de continuidad en la inversión pública y la ausencia de nuevos proyectos de gran escala han impactado, además, el mercado laboral del sureste. Carlos Ramírez, socio consultor de la firma Integralia, explicó que la actividad económica del sur, en específico el sector de la construcción, seguirá mostrando un franco retroceso debido a la ausencia de obras. “La burbuja del 2022-2024 quedó atrás y no será fácil revivir la actividad económica de la región. El PIB del sur tuvo una fuerte recuperación tras la pandemia gracias a algunas obras del sexenio pasado, pero ha perdido todo impulso luego de su conclusión”, indicó Ramírez. En Tabasco, por ejemplo, el mercado laboral formal ha mostrado cifras negativas durante tres años consecutivos; al cierre de 2025, se reportaron 7,928 plazas destruidas, acumulando una pérdida de 28,675 empleos formales en 2024 y de 1,825 en 2023.
Campeche se posicionó como la entidad con el mayor registro de empleo extinguido al cierre del año pasado, dado que sufrió una merma de 11,275 plazas, casi el doble de lo que había perdido en 2024, que fue de 5,952 puestos. En seguida se colocó Veracruz con una reducción de empleo equivalente a 6,747 plazas, mientras que Oaxaca perdió 2,984 puestos laborales y Chiapas 2,854 al cierre del año pasado. Un análisis de BBVA apunta a que la recuperación del empleo en el sector constructor en 2026 será paulatina y apoyada en la resiliencia de otros sectores, como el de servicios, debido a la presencia de la Copa del Mundo de la FIFA. El segmento de la construcción, por su parte, revertirá su proceso de desaceleración de forma gradual, a medida que el efecto base negativo se disipa, en un entorno de menor consolidación fiscal. A pesar de todos los recursos que se han destinado a estas obras, el Tren Maya o la refinería Olmeca su impacto positivo queda a deber no solo para la economía nacional, sino también para los habitantes de esas entidades.





